¿Usted se acuerda de algún amigo al que sigue queriendo, tiene de él cálidos recuerdos y con quien hace mucho que no se encuentra porque la vida cotidiana –que es lucha y no placer- nos va robando el tiempo, nunca llega el momento para llamarlo por teléfono o promover cualquier encuentro? Sigue siendo nuestro amigo querido. Deseamos sinceramente encontrarnos con él. Y sin embargo, pasan los días, las semanas, los meses… y nunca decidimos dedicar el momento preciso para verlo. Primero está el trabajo, las gestiones rutinarias, la excusa fácil del “no me alcanza el tiempo para todo lo que tengo que hacer…” y hasta las olvidables distracciones a las que si les damos cabida en nuestra agitada existencia. Ocurre que todo pasa, amigo. Nosotros pasamos, rumbo al horizonte final. Esto parece dramático, pero es la realidad.
Y si tenemos un amigo que sigue en nuestro corazón y en nuestros recuerdos, si verdaderamente nos alegraría verlo, darle un abrazo, charlar de tantas cosas, resuélvase a encontrarlo, busque su teléfono o dirección si acaso las ha perdido, haga lo imposible para verlo y darle ese abrazo postergado. Si, el tiempo pasa… no ponga en el cajón de los olvidos lo que seguro puede ponerle luz a su rutina. Llame a ese amigo. Es seguro que también él lo está buscando.
Cora Cané
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No hace falta agregar nada… el texto me hizo pensar mucho!

Los Amigos solamente hacen
ResponderEliminarque el espejo nos devuelva la imagen
de alguien capaz de ser amado.
Los Amigos solamente hacen
que la vida valga la pena ser vivida...........