miércoles, 4 de enero de 2012

Lo importante (4.1.12)


De Séneca: "Si quieres someter todas las cosas a ti mismo, comienza primero a someterte a la razón".
Con humor: Alguien definió así a la palabra "amigo": "Persona con la que se puede contar, todas las veces que se lo necesite"
Lema: "La vida pasa, la obra queda"
Destino:  Según venga la mano, el perro le sirve de "comodín" a los humanos para justificar sus ideas. Y si no recuerde estas frases: "Vida de perros", "Fiel como un perro", "falluto como renguera de perro", "buscavida como perro callejero", "Cobarde como perro bien comido".
Lo importante: Vivir con dignidad

martes, 3 de enero de 2012

Lo importante (3.1.12)


"Enero es el mes de la tranquilidad para los que vivimos en la ciudad", opina un colega, refiriéndome a que gracias al éxodo de los que se fueron de vacaciones, la capital se ha convertido en un lugar tranquilo, sin galletas en el tránsito, nadie te empuja llevado por el apuro, no hay colas en los bancos, en cualquier restaurante y a cualquier hora encontrás lugar. Y además, con las plazas, parques, los bosques de Palermo, sobran sitios para tomar sol, hacer un mini picnic con la familia y disfrutar del "dolce far niente".
Feria: El poder Judicial goza de sus vacaciones, que durarán todo enero. Duermen apaciblemente los expedientes.
Esto pasa: Infaltable pregunta del turista: "¿Donde se puede comer bien y barato...?"
Al pasar: No somos como creemos ser. Una autocrítica profunda, objetiva, acaso nos revele aspectos que desconocíamos de nuestra personalidad.
Dicho popular: "Enero, el mes serio y aburrido". Esto contradice la opinión de lo que decíamos al principio de esta columna: para nosotros, es "el mes de la tranquilidad"
Cantar: Tu desprecio, mocita, no me hace mellas. Sé arrancar los yuyos pa'hallar mejor huella.
Lo importante: Quitarnos de encima la mochila de la vanidad.


domingo, 1 de enero de 2012

Sueltate


Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él, por lo tanto subió sin compañeros.
Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció.
La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida.
Pensaba en la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento de quietud, suspendido en el aire, no le quedó más que gritar: ¡¡¡AYÚDAME, DIOS MÍO¡¡¡
De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿QUE QUIERES QUE HAGA?
- Sálvame Dios mío
- ¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDA SALVAR?
- Por supuesto Señor
- ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE...
Hubo un momento de silencio; el hombre se aferró más aún a la cuerda.
Cuenta el equipo de rescate, que al otro día encontraron a un alpinista colgando muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a la cuerda... A TAN SOLO DOS METROS DEL SUELO...
¿Y tú que tan aferrado estás a tu cuerda? ¿Te soltarías?