El
niño tenía once años. El niño era estudioso, normal y cariñoso con sus
padres. Pero el niño le daba vueltas a algo en la cabeza. Su padre
trabajaba mucho, ganaba bien y estaba todo el día en sus negocios. El
hijo le admiraba porque "tenía un buen puesto".
Cierto día el niño esperó a su padre, sin dormirse, y cuando llegó a casa, lo llamó desde la cama:
Cierto día el niño esperó a su padre, sin dormirse, y cuando llegó a casa, lo llamó desde la cama:
– Papá –le dijo- ¿cuánto ganas por cada hora?.
– Hijo, no sé, bastante. Pon, si quieres, quinientos pesos. ¿Por qué?
– Quería saberlo.
– Bueno, dormite.
– Hijo, no sé, bastante. Pon, si quieres, quinientos pesos. ¿Por qué?
– Quería saberlo.
– Bueno, dormite.
Al día siguiente, el niño comenzó a pedir dinero a su mamá, a sus tíos, a sus abuelos. En una semana tenía cuatrocientos pesos. Y otra noche cuando llegó su papá, el niño lo volvió a llamar desde su habitación:
– Papá, podrías darme cien pesos que me hacen falta para una cosa muy importante...?
– ¿Muy importante, muy importante? mmmm... bueno, tomá y dormite.
– No, papá, esperá. Mirá. Tengo quinientos pesos... para vos. ¡Te compro una hora! Tengo ganas de estar contigo. De hablar contigo. A veces me siento muy solo. Te necesito!
– ¿Muy importante, muy importante? mmmm... bueno, tomá y dormite.
– No, papá, esperá. Mirá. Tengo quinientos pesos... para vos. ¡Te compro una hora! Tengo ganas de estar contigo. De hablar contigo. A veces me siento muy solo. Te necesito!
El padre lo abrazó muy fuerte!
Cuanto vale tu hora?

En la Ensign de Marzo alguien escribio:Good parenting sometimes means allowing our children to fail and to deal with some heartbreaking experiences. President Thomas S. Monson reminds us that “life was never intended to consist of a glut of luxury, be an easy course, or filled only with success. There are those games which we lose, those races in which we finish last, and those promotions which never come. Such experiences provide an opportunity for us to show our determination and to rise above disappointment." TRATARE DE TRADUCIRLO Y DICE...Ser buenos padres a veces significa permitir a nuestros hijos fallar y para hacer frente a algunas de las experiencias desgarradoras. Presidente Thomas S. Monson nos recuerda que "la vida nunca fue la intención que consiste en un exceso de lujo, en un curso fácil, o llenarse sólo con el éxito. Hay algunos juegos que perdemos, las carreras en las que terminaremos en último lugar, y las promociones que nunca llegaran. Estas experiencias proporcionan una oportunidad para nosotros para mostrar nuestra determinación y elevarnos por encima de la decepción”
ResponderEliminar