miércoles, 24 de agosto de 2011

Lo importante (24.8.11)


En su programa radial, nuestro colega Baby Etchecopar se preguntaba si se había perdido el "glamour" en los nuevos tiempos, y si ya se consideraba una antigüedad un estilo de vida donde predominaba el buen gusto, la cortesía, el refinamiento en el hacer y en el decir. Ocurre que cada generación arma su propia mochila y con ella se siente a gusto.
El traje y corbata, por ejemplo, tienden a ser una especie en extinción. Se usan zapatillas porque es moda y no son más baratas, puesto que un par de ellas generalmente cuestan más que un par de zapatos. El saco, la camisa abierta y un collar o crucifijo lo usan no solo los pibes, sino sesudos funcionarios y ejecutivos. Ir a un acto de jerarquía cultural con jeans rotos y desflecados, camisa suelta y zapatillas abandonadas por el agua y el jabón da patente de libertad o de transgresión. El "glamour" pasa por el cuidado de la estética, que incluye prolijidad, higiene, inteligencia para no caer en el ridículo, echando por la borda todo lo que señala buen gusto; así sea con la más modesta de las prendas.
El "glamour" nace una natural elección hacia lo que es bello, armónico, elegante, discreto. ¿Un ejemplo de "glamorosa"? Usted, amiga lectora, porque tiene un encanto natural que la distingue de todo cholulismo.
Cora Cané

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